Estudiantes de Rural visitaron criaderos de cerdos y peces en el INTA

El 10 de abril de 2026, estudiantes de segundo año de la Licenciatura en Administración Rural (LAR) en el marco de la asignatura «Producción Agraria II», realizaron una visita a los criaderos didácticos de cerdos y peces del INTA Concordia, ubicados en el campo anexo El Alambrado (Ruta Nacional N° 015, km 13,5, acceso a Salto Grande). Esta actividad fortalece el vínculo institucional entre el INTA y la UTN Facultad Regional Concordia.

El objetivo de la visita fue que los estudiantes pudieran analizar en un contexto real el funcionamiento de sistemas productivos porcinos y piscícolas a pequeña escala, abordando aspectos clave como las instalaciones, el manejo, la alimentación —incluyendo la elaboración de raciones balanceadas caseras— la gestión del agua en piscicultura, los productos comerciales y el agregado de valor artesanal, entre otros. Asimismo, se buscó promover la discusión de variables técnicas, de manejo, reproductivas y productivas, propias de estos sistemas.

Esta articulación fue posible gracias a la colaboración del Ing. Juan Pablo Hegglin quién lleva adelante estas experiencias productivas en el INTA Concordia y quién además se desempeña como ayudante ad honorem en dicha materia.

La jornada comenzó, con las palabras de bienvenida del Ing. Juan Pablo Hegglin, quien realizo una introducción detallada del objetivo, funcionamiento y organización del instituto. Además, comentó todas las actividades productivas que se llevan adelante en el campo El Alambrado y sus objetivos.

Criadero didáctico para la producción familiar de cerdos

En el criadero de cerdos, los estudiantes pudieron visualizar, analizar y comprender de manera integral distintos aspectos vinculados al funcionamiento del sistema productivo.

En primer lugar, se abordaron las instalaciones, observando el diagrama general del criadero, la disposición de los lotes según cada etapa productiva y el tamaño de los mismos. Asimismo, se destacó la importancia de la vegetación como elemento clave para el bienestar animal, junto con la organización de las calles de circulación y la presencia de infraestructura básica como la manga y el cargadero, fundamentales para el manejo de los animales.

Por otra parte, se analizó el suministro de agua, considerando la capacidad del depósito en función de la cantidad de animales y los días de reserva previstos. En este sentido, se hizo hincapié en el sistema de distribución mediante cañerías y en el uso de bebederos tipo chupete, resaltando la importancia de garantizar agua limpia, fresca y de provisión continua para asegurar adecuados niveles productivos y sanitarios.

En relación con el suministro de alimento, se trabajó sobre la formulación y elaboración de raciones balanceadas caseras, utilizando ingredientes disponibles en la industria local. Además, se discutieron criterios para el balanceo de dietas en función del porcentaje de proteína bruta (% PB) requerido según la categoría animal. También se analizaron las ventajas y desventajas de los comederos construidos con materiales reciclables, destacando su practicidad, bajo costo y la importancia de que sean móviles y de fácil limpieza.

A su vez, se observaron las parideras o refugios, evaluando sus dimensiones, materiales y características constructivas, así como sus ventajas y limitaciones en sistemas a campo. En este contexto, se remarcó la relevancia de las sombras, especialmente en sistemas al aire libre, como un factor determinante para el confort térmico y el bienestar de los animales.

En lo que respecta al manejo reproductivo, se analizaron las prácticas vinculadas al manejo de las hembras y los padrillos, así como los principales índices reproductivos del sistema. En este marco, se realizó un repaso de los tiempos biológicos y productivos, contemplando el servicio natural no dirigido, el período de gestación y la lactancia —de aproximadamente 35 días en sistemas al aire libre—. Asimismo, se discutieron indicadores de referencia, como la producción de alrededor de 16 lechones por madre por año.

En términos productivos, también se abordó la duración de las etapas de recría y engorde, considerando el tipo de alimentación requerido en cada etapa. A su vez, se analizaron los índices de conversión global del sistema y se trabajó sobre indicadores productivos integradores, como los kilogramos de lechón o capón producidos por madre por año, los cuales permiten evaluar la eficiencia general del sistema.

Por último, y a modo de cierre del módulo porcino, se mencionaron los diferentes productos obtenidos a partir de la actividad, así como los aspectos normativos asociados, incluyendo las habilitaciones requeridas tanto para el funcionamiento del criadero como para el transporte de animales vivos y productos faenados.

Estación de acuicultura Salto Grande

Para comenzar, la recorrida se inició en el tanque australiano, instalación destinada al recibimiento de los alevines —peces de aproximadamente 5 gramos— y a su posterior recría.

En esta primera etapa se describieron distintos aspectos vinculados al manejo nutricional y a la calidad del agua de crianza. Allí comienza el ciclo productivo, llevando a los peces desde los 5 g hasta aproximadamente 200 g durante el período comprendido entre enero y mayo. En cuanto a la alimentación, se destacó el uso de un alimento iniciador comercial con un contenido de alrededor del 40 % de proteína bruta. Una vez alcanzado este tamaño, los peces son redistribuidos en piletas excavadas en tierra, destinadas a la etapa de engorde.

A continuación, la recorrida continuó en las piletas de producción, donde se pudieron observar sus características constructivas, dimensiones y los sistemas de provisión de agua y aireación. Asimismo, se repasaron los principales parámetros de calidad del agua —como pH, oxígeno disuelto y temperatura—, fundamentales para el adecuado desarrollo de los peces y el éxito del sistema productivo.

En este contexto, también se analizaron y compararon los diferentes ciclos productivos posibles para la región. Por un lado, el ciclo tradicional de aproximadamente 15 meses, que comienza con alevines de 5 g y alcanza un peso comercial cercano a 1,3 kg hacia abril del segundo año de producción. Por otro lado, el ciclo denominado “veranada”, de alrededor de 7 meses de duración, que se inicia en octubre con juveniles de aproximadamente 250 g y alcanza el mismo peso comercial hacia abril del año siguiente.

Posteriormente, se realizó una práctica de cosecha, cuyo objetivo fue llevar a cabo una biometría del estanque. Esta técnica consiste en extraer una muestra representativa —en este caso, del 10 % de los peces— para su pesaje, permitiendo estimar la biomasa total (kilogramos de peces presentes en el estanque) y, de este modo, ajustar las decisiones de manejo.

Seguidamente, se abordaron aspectos vinculados al rendimiento del pescado, los diferentes productos comerciales posibles y las alternativas de agregado de valor a escala artesanal, destacando el potencial de este tipo de emprendimientos para diversificar la producción y mejorar los ingresos.

Finalmente, y con el objetivo de generar un espacio de intercambio distendido, la jornada concluyó compartiendo productos elaborados a partir del sistema, como pacú y unos ricos choripanes, promoviendo además la integración del grupo y el intercambio de experiencias.


Fuente: Lic. Carlos Fuser